sábado, 17 de abril de 2010

Un libro que le canta a la vida



Acabo de leer una pequeña novela llamada Así que Usted comprenderá de Claudio Magris. De Magris no se puede decir que he leído pues luché para no soltar El Danubio, pero no pude. Sentí que me enfrentaba a una especie de enciclopedia magistral a pesar de los influjos de honestidad. Totalmente frustrada, decidí explorar otras cosas escritas del autor y así encontré que podía volver a intentar por Magris con este relato. Y la chunté. Aquí el ensayista recoge y a la vez recrea el mito de Orfeo para, según los críticos, hacerle un homenaje a su esposa muerta algunos años atrás. Es en buena cuenta un libro que se inspira en el dolor por la pérdida de su amada pero que logra ir más allá de la catarsis. Es una bella oda al amor e incluso a la muerte (si no la concebimos desde lo occidental).
La voz de Eurídice/esposa narra esta travesía agónica pero esta vez ya no se tiñe de fracaso porque Magris inserta un giro en la versión clásica del mito. Ya no es Orfeo el débilmente enamorado que vuelve la mirada a Eurídice porque no puede controlar más su deseo por verla antes de llegar a la cima del laberinto y entonces lo dioses del Olimpo lo castigan volviendo a sumergir a Eurídice en el silencio. Ahora todo es más complejo. Porque el viaje al inframundo no sólo tiene el sentido de recuperar a la persona perdida sino de encontrar respuestas a las grandes interrogantes que aquejan al poeta/Magris, y, en general, a la humanidad entera. Es que si el enamorado lograba penetrar en aquellos pasillos oscuros donde habita la muerte, el hechizo de la vida, su magia, se perdía. Y se perdía aún más el poeta. Es interesante cómo Magris transforma así lo clásico. Sugiere a mi modo de ser, que el intento de buscar la verdad vale más que la verdad misma una vez encontrada. Eurídice lo dice. Sabe que si ella hubiera decidido volver a la luz (porque estaba en ella la responsabilidad del fracaso de esta nueva oportunidad y no en Orfeo) hubiera traicionado a Orfeo/Magris porque le hubiera quitado el misterio necesario para que pueda seguir componiendo. Como si hubieran cosas que deben permanecer en el misterio para que nosotros, los vivos? podamos seguir aquí. Claro que a costa de las enredaderas. La negativa de Eurídice de retornar al mundo de los vivos está fundada justamente en el amor que siente por su hombre perdido. Aunque un poco de cansancio y desilusión por el mundo en que habitamos los vivos también la detiene.
Parece que Magris no hace aquí una apología del dolor, cosa que pensaba y esperaba encontrar… sino una entonación de canto vital.

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