viernes, 28 de agosto de 2009

De Fito Espinosa a Raymond Carver


Desde que me enteré que Fito Espinosa exponía en la Galería Forum, el entusiasmo fue evidente. Seguro presentía que me iba a encontrar con una obra lúdica, íntima, abierta y muy emotiva. Y así fue. Tanto, que me provocó jugar. Sentí que Espinoza se preguntaba hasta dónde podemos conectarnos con nosotros mismos y de ahí con los demás; cuánto espacio mental abrigamos para que ocurra lo inesperado: el amor; cómo lidiamos con la espera. Hasta dónde el amor significa tener una “visión compartida” sin que los momentos de ensimismamiento signifiquen necesariamente desamor. ¿Se puede amar estando solos?
Mirando las pinturas de Espinosa nos contactamos con el silencio, la incomunicación pero también con el miedo que nace de dejar libre el paso/abismo hacia el corazón. El díptico “La Mujer y El Corazón / El Hombre y La Razón”, reflexiona sobre los avatares de la comunicación en una relación de pareja. Sin embargo, pareciera que hay un estereotipo cuando leemos las respectivas frases que Espinosa apunta en su lienzo: “La mujer que veía con el corazón y El hombre que usaba sólo la razón”. Lo que llamó mi atención de esta pieza fue un texto poético que acompaña la obra en el catálogo de la exposición y que dice “Cada vez que cierro los ojos estás ahí. Abrirlos es perderte un poco”. Reveladora confesión. Qué importante resulta ser la imagen que nos hacemos del otro!! Cuánta utopía regada en el reino del amor. ¿No será mejor mantener un ojo cerrado para no desilusionarnos porque si lo abrimos nos perdemos mutuamente?.
Lo curioso de esta experiencia fue la transformación de estado de ánimo que fui sufriendo durante las siguientes horas y días a la visita de la muestra. Divagando un poco, como suelo hacer, se me apareció abruptamente la frase literal de un libro de Raymond Carver que se titula “De qué hablamos cuando hablamos de Amor”. Terminé sumergida, por lo tanto, en escenas sórdidas, en encierros domésticos, en vacíos profundos que no se alivian con una taza de café. Los personajes están cubiertos de poca luz, han sido abandonados o desalojados. En Carver apreciamos el pesimismo: el amor como un estado pasajero que un día necesariamente llega a su fin. Incluso, se sugiere la idea de la inexistencia del amor. “¿Es que a veces es sólo un recuerdo o ya ni siquiera es eso”, se pregunta un personaje cuarentón, quien irónicamente es un médico cardiólogo.

Ah!, me olvidaba. Sería interesante explorar cómo una propuesta artística que explora el tema del amor se apoya en la teoría matemática de los conjuntos.

1 comentario:

  1. El otro día alguien me dijo que no había nada mas IRRACIONAL que el amor, lo que se amarra a aquello de la importancia que tiene la imagen que nos hacemos de la persona amada. No es acaso necesario estar un poco loco para estar enamorado?
    Ayer oí citar a Sabato diciendo que no había mejor manera de conocer al ser humano que a través de la literatura...yo lo ampliaria, como pareces hacer tu, al cine, al arte en general...

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